1/17/2014

El Centro de Estudios para la Cultura y la Comunicación de la UV invita al Seminario "La sociabilidad, entre la historia cultural y la política. Siglos XVIII al XXI", del 17 de febrero al 12 de marzo. Entrada libre, cupo limitado. Conoce los requisitos de inscripción: http://www.uv.mx/blogs/cecc/2014/01/16/seminariosociabilidad/

1/16/2014

Convocatoria 2014
XXIV Verano de la Investigación Científica


El Verano de la Investigación Científica tiene como objetivo principal fomentar el interés de los estudiantes de licenciatura por la actividad científica en cualquiera de sus áre...
as: Físico matemáticas, Biológicas, biomédicas y químicas, Ciencias sociales y humanidades e ingeniería y Tecnología.

El programa consiste en promover y facilitar que los estudiantes realicen estancias de investigación de 7 semanas de duración, entre el 23 de junio y el 22 de agosto, en los más prestigiados centros e instituciones de investigación del país, bajo la supervisión y guía de investigadores en activo, quienes los introducen en el apasionante mundo de la ciencia y el conocimiento, al permitirles participar en algún proyecto de investigación.

El Verano de la Investigación Científica inició sus actividades en 1991 y, desde entonces, la Academia Mexicana de Ciencias ha garantizado que su difusión sea completamente abierta, lo que ha permitido el registro de un número cada vez mayor de estudiantes provenientes de todas las áreas del conocimiento y de todos los estados de la República.
 
La recepción de documentos será hasta el 23 de febrero 2014.

Convocatoria completa
http://www.amc.edu.mx/p5/CONVOCATORIA_2014.pdf

 Mayor información en la Universidad Veracruzana, en la Dirección General de Investigaciones, al correo afox@uv.mx o al 288421700 ext. 13109 con Adalberto Fox.
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Sábados en la Ciencia Xalapa 30 años

30 años de “Sábados en la Ciencia”
Primeras actividades del año: manatíes en Alvarado; Agua; el camino de la Ciencia; Alta Tecnología aplicada a la salud y Robots en casa.

La Universidad Veracruzana, a través de la Direccion de Investigaciones y la Academia Mexicana de Ciencias A.C. celebran 30 años de labor ininterrumpida del programa de divulgación “Sábados en la Ciencia”, en el Museo de Antropología, en Xalapa, Veracruz

Programa 2014
El ciclo de aniversario está integrado durante los meses de enero y febrero de temas muy interesantes para niños sus papás, con la participación de destacados investigadores y divulgadores, quienes inician los sábados a las 11 horas con un taller y posteriormente la charla de divulgación. La entrada es libre.

Enero
25 “Protegiendo los manatíes de Alvarado”, con la Bióloga Blanca Cortina Julio del Instituto de Investigaciones Biológicas UV

Febrero
1 “Agua pasa por mi casa…” Ing. Gloria Angélica Jimenez, divulgadora y dictaminadora del Fondo de Cultura Económica.

8 “Conoce más de salud y alimentación” Dr. Angel Trigos Landa, Director del laboratorio de Alta Tecnología de Xalapa UV

15 “El camino de la ciencia” Mtro. Heriberto Contreras Garibay, consultor de difusión del Consejo Veracruzano de Ciencia y Tecnología.

22 “Los robots en nuestros hogares ¿Cuándo?” Dr. Antonio Marín Hernández, Facultad de física e Inteligencia artificial UV

Mayor información al correo afox@uv.mx también en el teléfono 2288421700 ext. 13109 con su coordinador Adalberto Fox, en la Dirección de Investigaciones de la U





V.

1/15/2014

ll Premio Internacional de Divulgación de la Ciencia Ruy Pérez Tamayo

Para honrar el incansable trabajo de Ruy Pérez Tamayo en laboratorios y aulas, así como tenacidad como autor de libros para expertos y legos, t con el propósito de fomentar la escritura de libros que pongan la ciencia y la tecnología contemporáneas al alcance del público en general y despierten su interés por el conocimiento y los métodos de las ciencias, el Fondo de Cultura Económica convoca al:
 
ll Premio Internacional de Divulgación de la Ciencia Ruy Pérez Tamayo
 
Podrán participar científicos, divulgadores de la ciencia y escritores en general, de cualquier nacionalidad, edad o lugar de residencia, con una o más obras, escritas por uno o varios autores...

Convocatoria completa
http://www.lacienciaparatodos.mx/PremioRPT/index.htm

2014 año internacional de la cristalografía

Cristalografía 

La cristalografía es la ciencia que se dedica al estudio y resolución de estructuras cristalinas. La mayoría de los minerales adoptan formas cristalinas cuando se forman en condiciones favorables. La cristalografía es el estudio del crecimiento, la forma y la geometría de estos cristales.
La disposición de los átomos en un cristal puede conocerse por difracción de los rayos X, de neutrones o electrones. La química cristalográfica estudia la relación entre la composición química, la disposición de los átomosy las fuerzas de enlace entre éstos. Esta relación determina las propiedades físicas y químicas de los minerales.
Cuando las condiciones son favorables, cada elemento o compuesto químico tiende a cristalizarse en una forma definida y característica. Así, la sal tiende a formar cristales cúbicos, mientras que el granate, que a veces forma también cubos, se encuentra con más frecuencia en dodecaedros o triaquisoctaedros. A pesar de sus diferentes formas de cristalización, la sal y el granate cristalizan siempre en la misma clase y sistema.
En teoría son posibles treinta y dos clases cristalinas, pero sólo una docena incluye prácticamente a todos los minerales comunes y algunas clases nunca se han observado. Estas treinta y dos clases se agrupan en seis sistemas cristalinos, caracterizados por la longitud y posición de sus ejes. Los minerales de cada sistema comparten algunas características de simetría y forma cristalina, así como muchas propiedades ópticas importantes.

Cofre de Perote

Diálogos y perspectivas
Problemática ambiental, documentalismo y comunicación de la Ciencia en el Cofre de Perote

 Viernes 24 de enero 2014 a las 17:30 horas
Ágora de la Ciudad de Xalapa
Entrada libre

11/08/2012

Astronomía para niños


Sábados en la Ciencia 2012
Talleres de astronomía para niños  y charla “El cielo de los Mayas”



La Universidad Veracruzana y la Academia Mexicana de Ciencias A.C. invitan a todos los niños y sus papás a que asistan al programa “Sábados en la Ciencia” el próximo 10 de noviembre a las 11 horas al Museo de Antropología y participen en los talleres de astronomía para niños  (que ofrecen estudiantes de la facultad de física de la UV) y posteriormente a la charla  El cielo de los Mayas a cargo del Mtro. Rubén de la Mora, investigador del Departamento de Inteligencia Artificial de la Universidad Veracruzana. La entrada es libre.
En la primera parte los alumnos de física harán experimentos y demostraciones sobre las fases de la luna, la orientación del sol, calendarios astronómicos, entre otros, inician  a las 11 horas en la tarraza del museo de antropología.
A continuación y a través de la presentación de claras imágenes y un sorprendente simulador planetario, el Mtro. De la Mora explicará como veían el cielo los antiguos Mayas y como a través de la constante observación de las estrellas podían determinar fechas de inicio y fin de las estaciones climáticas, dependiendo de la disposición de las principales estrellas y planetas que observaban.
También resaltará la importancia del método deductivo que seguían los Mayas para la construcción de todo este conocimiento astronómico y como a través del ensayo pudieron lograr una precisión sorprendente de los pronósticos sobre la posición de las estrellas y los fenómenos que presentaban al pasar del tiempo.
Los Mayas eran una cultura que sentía una especial fascinación por las series y las sucesiones numéricas y a través de ellas trataban de dar explicación a todos los fenómenos naturales; cuando estos coincidían con alguna condición estelar, el suceso adquiría una relevancia muy importante y determinaba la vida de sus pobladores.
Con el paso de los siglos, los Mayas lograron sistematizar todo su conocimiento y crearon sus calendarios en donde relacionaban claramente condiciones astronómicas y fenómenos  atmosféricos, de tal forma que podían decir casi con exactitud cuándo ocurriría tal o cual evento, y dada su relevancia era relacionado a un hecho ideológico que tenía que ver con la presencia de sus dioses; y a su vez principio y fin de algún ciclo.
Recuerde la cita es este sábado en la ciencia, 10 de noviembre, a las 11 horas en el Museo de Antropología. La entrada es libre. Mayor información con Adalberto Fox al 8421700 o a la extensión 11165

10/26/2012

El T rex + antiguo del mundo

Sábados En La Ciencia 2012

Talleres para niños y charla "El T rex + antiguo del mundo" en el MAX

Un taller para niños sobre dinosaurios y la charla "El T rex + antiguo del mundo" se llevará a  cabo este 27 de octubre a las 11 horas en el Museo de Antropología de Xalapa dentro del programa “Sábados en la Ciencia” que organizan la UV y la Academia Mexicana de Ciencias. Entrada Libre¡¡¡

Cuál será el dinosaurio más grande o cuál el más pequeño. ¿Te imaginas haber conocido al Tiranosaurio Rex? Él sabe todo de los dinosaurios: cuánto medían, qué comían, dónde vivían, pero lo más interesante es que él ha encontrado restos de dinosaurios que vivieron aquí, sí, aquí en México.   Hasta ahora no hemos conocido a nadie que no le fascinen los dinosaurios, esos increíbles animales que se originaron hace unos 235 millones de años, pero ¿qué los hace tan interesantes para él? René Hernández Rivera es un experto en dinosaurios. Cuando platicas con él te cautiva y te transporta millones de años atrás, y los describe de tal manera que ya los estás viendo en tu imaginación.

Una de las razones por las que se dedicó a estudiarlos es que le pareció muy interesante que este grupo haya vivido tantos años y haya existido de tantas formas, por ejemplo, con alas o sin ellas; también los hubo pequeños y enormes, unos comían carne, otros plantas, otros tenían filosos dientes y colores llamativos. De las cosas que llaman su atención es que fue un grupo de animales que vivió aproximadamente 170 millones de años. Ellos tuvieron las características necesarias para enfrentar cualquier problema: como el frío, el calor, la falta de alimento, fuertes tormentas y otros problemas; por eso, llegó un momento en que ya no pudieron vivir más en nuestro planeta y se extinguieron.
Para que René Hernández llegara a ser un experto en dinosaurios tuvo que estudiar paleontología; es decir, a los seres vivos que existieron hace millones años. Su vida como científico es muy emocionante porque ha encontrado restos de estos fascinantes animales en nuestro país. Aunque tú no lo creas, en México vivieron muchos dinosaurios, sobre todo en Sonora, Coahuila, Chihuahua y Baja California, y también se han encontrado restos en Michoacán, Oaxaca, Puebla y algunas pistas en Chiapas.

Uno de los momentos más importantes de su vida es haber encontrado y armado el primer dinosaurio hecho por un grupo de científicos cien por ciento mexicanos. Este proyecto empezó en 1988, al gran dinosaurio lo bautizaron con el nombre de Isauria. Las réplicas de Isauria las puedes encontrar en el Museo de Geología y en el Universum, Museo de las Ciencias, ambos de la UNAM.
Otro de los proyectos favoritos fue haber encontrado el Sabinosaurio, otro dinosaurio que vivió en México. Se llama así porque los restos se descubrieron en un lugar llamado Sabinas, en el estado de Coahuila. Este dinosaurio tenía un pico muy parecido al de un pato y medía, desde la punta de la cola hasta la punta de la nariz, ¡14 metros! Uno de los dinosaurios endémicos, es decir, que nació, creció y murió en México fue el Velafronts coahuilensis, que también tenía un pico como el del pato, pero la diferencia es que tenía una cresta en su cabeza y comía de todas las plantas que tenía a su alrededor. Pero, ¿cómo saben los paleontólogos qué comían, cuánto medían y cómo vivían los dinosaurios. Ante todo, los paleontólogos son como detectives; se especializan en ser grandes observadores, por eso buscan pistas que les ayuden a reconstruir la historia de la vida, en este caso, la vida de los dinosaurios. Las pistas que necesita René Hernández son los fósiles: los restos de plantas, frutas, huesos e insectos que se quedaron pegados en las rocas, no importa que pasen miles incluso millones de años, ahí se quedan estas pistas bien cuidadas. Cuando encuentra estas rocas, las observa y las lleva a los laboratorios para estudiarlas con mucho cuidado. A través de los fósiles de dientes, por ejemplo, puede saber si comían carne o plantas.

Las pisadas son otras pistas importantísimas, a través de ellas se puede conocer el tamaño, peso y comportamiento, por ejemplo, si viajaban en grupo o solos. La oficina en donde trabaja René Hernández no es nada común, está al aire libre, su herramienta principal no es una computadora, sino su libreta de notas en la que apunta cada detalle: fecha, hora y las características de cada pista que encuentra; en su mochila también puedes encontrar una cámara digital de video y fotográfica, su martillo y un GPS, aparato que te indica en dónde estás y a dónde debes ir; también necesita una sustancia que sirve para endurecer cada resto que encuentra.
Esta importante información, además e imágenes y anécdotas interesantes, son parte de la actividad que este sábado tendremos con René Hernandez Rivera, en el museo de antropología de Xalapa a las 11 horas. Entrada Libre.  Mayor información con Adalberto Fox al teléfono 8421700 ext. 11165 o al correo afox@uv.mx

El colorido espejo de la muerte

La Universidad Veracruzana, a través del Instituto de Artes Plásticas  y de la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información-Xalapa, INVITA a la INAUGURACIÓN de la exposición
El colorido espejo de la muerte
Fotografías de  Maritza López, Yolanda Andrade, Susana Casarín y Ruth Lechuga
Lunes, 29 de octubre, 18 horas.
USBI-Xalapa
Av. de las Culturas Veracruzanas núm.1,  Zona Universitaria, Col. Zapata

El colorido espejo de la Muerte

Alberto Ruy Sánchez
Esta brillante y variada selección de imágenes mexicanas del Día de Muertos es sorprendente por su fuerza estética pero también por la diversidad  cultural que muestra. Para comenzar hace evidente cuatro maneras distintas de mirar un poderoso ritual contemporáneo. Maritza López, Yolanda Andrade, Susana Casarín y Ruth Lechuga son cuatro nombres estelares de la fotografía mexicana, cada una con una obra personal reconocida y de características muy claramente definidas. Cuatro maneras de construir composiciones pero también cuatro modos de asombrase ante lo que encuentran. hay quien pone el énfasis de su imagen en la gran protagonista: la muerte, la calavera y sus transformaciones,o en la comunidad indígena que realiza un ritual en el patio del templo. O en algunos de sus actores que danzan con máscaras o que imploran en la tumba, o que velan al pie de sus ofrendas en el cementerio o en el altar hogareño. De manera más enigmática, algunas de estas imágenes nos permiten pensar en la presencia de los muertos: esos que se han ido pero que son evocados de manera material a través de su retratos sobre los altares y de la comida que les gustaba, incluyendo el simbólico pan de muertos.

No cualquiera comprenderá al ver estas imágenes la complejidad de los rituales del día de muertos y la variedad de ellos, siempre reinventados y siempre antiguos.

El día de muertos en México es uno de los rituales más vivos y donde se muestra la gran diversidad cultural del país. No sólo se practica de manera distinta a lo largo del territorio, con enormes variantes de un pequeño pueblo a otro sino que además existe en cada comunidad alterando varias dimensiones de su existencia. Es religioso pero no se ciñe a las religiones e iglesias oficiales, las rebasa siempre. Es estético pero no se reduce a la producción de objetos y de formas bellas, como algunos creen cuando ven por primera vez los altares de muertos. Esos objetos coloridos forman parte de una economía barroca, excesiva, que tiene como objeto, a través del gasto excesivo y de los padrinazgos y compadrazgos que implica, rehacer el tejido social de la comunidad donde se realizan esos rituales. Y donde los muertos son evocados y convocados para ayudar a vivir a los suyos. Son tremendas ausencias paradójicamente presentes a través de actos y de objetos que movilizan durante varios días a la sociedad en un régimen de excepción. Es una fiesta extraña donde los festejados no están pero reciben regalos. Donde se les espera pero se sabe que no vendrán. Como la tía que esperaba siempre al marido que nunca volvió y hablaba de él como si no se hubiera ido.
La revelación de formas comienza en los mercados antes del día de muertos. Cientos, miles de cráneos de azúcar. Ataúdes, borregos, calaveras completas de chocolate, muertes de papel, falsa comida en miniatura, canastas, tumbas color pistache y carmesí, amarillo canario y azul cielo: colores de pastelería. Y pan de muerto, muy suave, luciendo fémures dibujados con azúcar miel. Teatros de madera donde la muerte baila, ruedas de la fortuna, autobuses llenos de esqueletos. Una nueva, inmensa y fugaz juguetería. Entre las flores reinaba de pronto una amarilla casi naranja, color de fuego. De pétalos muy delgados y muy secos, tanto que casi parecía de papel. Es la flor de los muertos, se llama cempasúchitl. Y te la venden en ramo o, ya deshojada, por cubeta o en bolsa de papel, para hacer un caminito que indique a los muertos el camino hacia a su ofrenda. Aquel despliegue de esqueletos y sonrisas de repostería estaba bien situado al lado de las frutas. Hay que gozarlos mientras duren. Los muertos y sus cosas bellas son como frutos de estación.

Aquello no era un infierno de esqueletos sufrientes, como los que había en la iglesia católica justo en los cuadros del juicio final que detalladamente nos explicaba un sacerdote amenazante y solemne, con el índice levantado.  Tampoco era exactamente un paraíso de nubes pomposas y desabridas, ángeles asustados y hombres de barbas blancas mirando arriba, al vacío. Era esta vida terrenal de mercado y cocina, de flores y frutos, de fiesta sin sacerdotes de por medio, jugando de pronto al juego de las mieles de la muerte con todos los sentidos. Jugando a realizar representaciones carnavalescas, excesivas, delirantes, placenteras, enfáticamente lúdicas pero también rituales. Un ritual barroco popular renovado en cada casa y en cada pueblo a su manera haciéndose eco de la extrema diversidad indígena de México.
Es cierto que el día de muertos se ha convertido, como la vírgen de Guadalupe, en ingrediente sustancial de todos los sincretismos y de todos los mestizajes rituales de México. Una lengua franca que se habla y se comprende en todos los territorios de la nación al grado de que algunos mexicanos y extranjeros piensan que es igual en todo el país. Apoyándose en ese mito nacionalista de una patria excepcional que se ríe de la muerte, la calavera sonriente y los altares del día de muertos proliferan en las ciudades mexicanas que, paradójicamente, se quieren modernas.  Y cada vez es más frecuente ver dondequiera, en lugares públicos como oficinas y museos pero también en casas de clase media, una versión depurada pero colorida del altar de muertos, con calaveras de azúcar, papel picado en los manteles, fotografías de los muertos cercanos y ofrendas de comida y bebida. Todo desligado de los rituales comunitarios.

Pero basta con asomarse a algunos de los pueblos pequeños y grandes que celebran el día de muertos en todo México de manera ancestral para confirmar que la calavera sonriente no siempre está presente. Que muchas veces lo que podemos ver, en vez de la mítica carcajada con la muerte, es una profunda serenidad ritual. De que el país es un crisol de diversidad mortuoria donde no existe la homogeneidad.

En algunos pueblos se realizan danzas simbólicas, con animales y demonios traviesos. Y una dosis grande o pequeña de violencia lúdica. Las ofrendas para los muertos son preparadas de manera muy codificada a través de colores y formas.  La comida ritual es muestra de la cocina de cada región haciéndonos pensar que la esencia de la comida mexicana esta en el exceso de estos festivales comunitarios. No en lo que haga con ella algún moderno chef minimalista sino en su inclusión como parte indispensable de estos rituales colectivos. Esta comida requiere preparaciones tan extraordinarias, dice don César Cariño, del pueblo de Chilac, en Puebla, “que es el mejor testimonio de fidelidad y gratitud hacia las Ánimas santas”, cuyo regreso, el día de muertos, pone a circular este desfile de demasías. Ya en el panteón de nuevo se come en abundancia, ahora sobre las tumbas convertidas en mesa familiar, se bebe en exceso: el alcohol limpia, remueve el alma dormida, facilita el diálogo con los muertos. Todos recuerdan sus caras, sus canciones favoritas, sus gustos en la comida, y para que no las olviden ahí están esas fotografías que antes estaban en casa. Vivos y muertos, frente a frente, comen y cantan. Porque los que se fueron regresan, están como recuerdo en quienes si tienen boca y entonando las canciones que le gustaban al muerto, ambos cantan.

 Y uno que otro visitante, siempre bienvenido, ejecuta esa plegaria moderna del culto a la alteridad: tomar una fotografía. Y en muchos de los pueblos más apartados nadie se molesta por ser fotografiado. Es parte de la fiesta y del circuito de ofrendas que se dan y se reciben. Es tan arraigado el principio de reciprocidad que, por ejemplo, cuando voy a Chilac, en cuanto pido permiso para fotografiar a una familia y a su tumba, me dicen que sí e inmediatamente después me piden permiso para fotografiarme ellos, con su cámara, al lado de la tumba que me ha gustado tanto y que orgullosos me explican trazando el origen de cada ofrenda. Se sienten obligados a fotografiarme junto a la fotografía de su muerto. Quieren ofrecerme, me dicen, el mismo interés que yo había puesto en ellos. Y me preguntan cómo se festeja a los muertos allá de donde yo vengo. Comparten conmigo historias y el pan que hace un momento estaba sobre la tumba y un tequila o un café “para que no se me atore”.





Me doy cuenta de que cada tumba familiar es una especie de texto donde se cristaliza y es visible la extensión y la red social de la familia: el nudo de dones que la forman y la insertan en la sociedad. Los niños son iniciados, como yo, a la festiva lectura de tumbas. Un par de niñas un poco más grandes que las otras me recitan el simbolismo de las flores, de las cruces, de la comida. Y de nuevo me dicen quién, cómo y por qué llega ahí cada cosa. Las interpretaciones nunca son fijas. Cada quien resta o aumenta. Es un texto móvil, cambiante. Son imágenes que dicen mil cosas cada una. Y al mismo tiempo es un espejo cifrado de la familia, de los vivos y a la vez de los muertos.

Estoy seguro, a juzgar por estas fotografías, que los viajes de Maritza López, Susana Casarín, Yolanda Andrade y Ruth Lechuga por el país de los muertos están llenos de historias vivas fascinantes de las cuales estas imágenes son atisbos deslumbrados. Son gestos poderosos del encuentro afortunado de cuatro miradas lúcidas con una realidad ritual sustancial que en México se vive como una dimensión compleja de la existencia. Y que sólo parece poder expresarse con fuerza contundente a la manera esencialmente barroca, retomando su significado de todas las dimensiones de la vida y luego impactando todos los sentidos. Estas cuatro fotógrafas excepcionales nos muestran por qué la fotografía contemporánea es columna vertebral del arte mexicano. El cual no deja de explorar las sustancias de la vida, una de ellas, su espejo obscuro, a ratos colorido, la muerte.